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El lunes, 10 de enero, comienzo un nuevo programa: Al Grano con Armando Valdés por Radio Isla 1320. De lunes a viernes de 3 a 4 de la tarde. Pendientes a más detalles sobre invitados y eventos especiales.

La crisis por la que atraviesa la Universidad de Puerto Rico está lejos de resolverse. Tal como advirtieran los profesores que presentaron la propuesta Sumando Ganamos Todos, el problema principal de la institución es de ingresos. Sin embargo, de lo que nadie habla, aún en dicha propuesta, es de la magnitud real del efecto sobre la Universidad de la Ley 7.

Primero, un poco de trasfondo. Por virtud de la Ley Número 2 de 1966, a la UPR se le asigna anualmente el 9.6% del promedio de los ingresos del ELA de los últimos dos años fiscales. Por ejemplo, para el año fiscal corriente, el 2010-11, se promediaron los ingresos de los años fiscales 2008-09 y 2009-10. Utilizando números muy sencillos para ilustrar cómo funciona dicha fórmula, si para el año 2008-09 los ingresos del ELA fueron de $500 millones y para el próximo de $1,000 millones, la base para el cálculo del presupuesto de la UPR para este año fiscal sería de $750 millones. Sería entonces a esta cifra a la que se le aplicaría el 9.6% que nos daría la asignación de recursos a la UPR para el año fiscal 2010-11.

Esta fórmula funcionaba bien en la medida en que los ingresos de ELA seguían en continuo aumento. Debido a la recesión económica global, a partir del año fiscal 2007-2008, los ingresos del Estado han caído cada año por debajo del nivel del año anterior, lo que ha reducido la asignación de recursos a la Universidad sin que esto implique una reducción en sus compromisos económicos.

Pero la recesión no es la única responsable. Contrario a lo que se ha expresado por la oficialidad, la administración del Gobernador Fortuño ha reducido la base presupuestaria de la UPR. Mucho se ha dicho sobre la exclusión de dicha base de las contribuciones nuevas impuestas por la Ley 7, pero la misma ley, en su artículo 31, sigilosamente excluyó además los ingresos del IVU que se destinan al Fondo de Interés Apremiante (FIA).

Peor aún, en su artículo 50, aumentó la proporción del IVU que se le asigna al FIA de un 1% a 2.75%. Toda vez que la porción del IVU que le corresponde al ELA es 5.5%, con el restante 1.5% destinado a los municipios, la Ley 7 tuvo el efecto de excluir de la base de la Universidad la mitad de los ingresos que van al gobierno central producto de este impuesto. En el año fiscal 2009-10, $550 millones en recaudos del IVU ingresaron al FIA. Por tanto, aplicando el 9.6%, esta medida le cuesta a la UPR $52.8 millones anuales. Y este costo aumentará en la medida en que aumente la asignación al FIA.

Lamentablemente, la situación es aún más preocupante por la manera en que se calcula la base presupuestaria. Como ya se explicara, la base del año fiscal corriente se compone de los años fiscales 2008-09 y 2009-10. Todavía en el 2008-09 se le asignaba sólo el 1% del IVU al FIA. Por tanto, al tomar el promedio, el efecto de la Ley 7 no se sintió completamente en el presente año. Cuando se calcule el presupuesto del año fiscal 2011-2012, y se utilicen dos años en los que la mitad del IVU estaba destinada al FIA, se sentirá en el presupuesto de la Universidad el efecto completo de dicha acción.

Si el gobierno insiste en debilitar la base presupuestaria de la UPR y el país no se enfoca en soluciones concienzudas a largo plazo para financiar la función educativa, económica y social de la institución, veremos en sólo unos meses que lo peor todavía está por venir.

Neutralidad

“Los lugares más calientes del infierno están reservados para los que, en periodos de crisis moral, mantienen su neutralidad.” – John F. Kennedy parafraseando a Dante Alighieri

Recientemente participé en las vistas del Grupo de Trabajo del Presidente de EE.UU. sobre el Estatus de Puerto Rico.  Allí refuté los argumentos espurios del anexionismo más recalcitrante sobre el tema económico.

Valdés Prieto deponiendo ante el Comité de la Casa Blanca sobre el estatus de Puerto Rico. (N. Gingold/Especial END)

Valdés Prieto deponiendo ante el Comité de la Casa Blanca sobre el estatus de Puerto Rico. (N. Gingold/Especial END)

En la vista se reveló que el acostumbrado obstruccionismo económico de este sector tiene un nuevo mote: la neutralidad en cuanto al estatus de Puerto Rico.  El argumento básico es que para no cargar el debate del estatus a favor de alguna alternativa, todas las medidas económicas que se consideren deben ser viables bajo cualquiera de las opciones.

Traducido a la realidad, que si una propuesta para crear empleos bajo el Estado Libre Asociado no fuese viable bajo la estadidad, debiera descartarse porque al mejorar la situación económica podría restarle adeptos al anexionismo.

Esta retórica es no sólo absurda sino sumamente peligrosa.  Las primeras víctimas de ella son los miles de puertorriqueños que perdieron su empleo con la entrega de la sección 936 por la Administración Rosselló y su entonces Secretario de Desarrollo Económico, Luis Fortuño.  Dicha disposición federal no era viable bajo la estadidad y, por tanto, aún si nos conviniese, su eliminación era necesaria para mantener la supuesta neutralidad de los mecanismos que utiliza Puerto Rico para allegar inversión y crear riqueza.  El resultado fue la pérdida de cerca de 70,000 buenos trabajos manufactureros, un 44% del total, en los últimos 15 años.

Por otro lado, sin los incentivos provistos a estas empresas para mantener sus ganancias depositadas en la banca local, hubo una fuga masiva de capital produciendo, junto a otros factores, la pérdida de valor de diversas instituciones financieras y hasta el cierre de tres de éstas en las últimas semanas.

Y así nos quedamos sin la soga y sin la cabra: ni logramos obtener otras herramientas de desarrollo económico ni logró el PNP la anexión.

Esta mentalidad, dispuesta a todo, incluso de poner el partidismo por encima del interés público, es la que nos ha sumido en este marasmo colectivo.  Equipararnos a los estados, sin ser uno de ellos, es entregar las ventajas competitivas que ostentamos.  El extremismo del liderato anexionista representa la amenaza más grande para nuestro crecimiento económico y para el bienestar de las generaciones actuales y futuras de puertorriqueños.

El Ex Director de la OGP, Armando Valdés Prieto, emite las siguientes declaraciones sobre las expresiones de la actual Directora de la OGP en torno al presupuesto de la UPR:

“La prensa de hoy, en particular la página 15 del periódico Primera Hora, recoge comentarios hechos por la actual Directora de la OGP a los efectos de que el acuerdo alcanzado entre la UPR y la OGP en diciembre de 2008, constituyó un ‘regalito’ de $45 millones y que la Universidad no podrá contar con esos fondos porque ‘no existe tal deuda’.

La realidad es otra.  Durante el cuatrienio pasado, la Asamblea Legislativa no asignó la totalidad de los fondos que le habría correspondido a la UPR por concepto de la fórmula.  Esto sin enmendar la Ley Núm. 2 de 20 de enero de 1966, según enmendada, que dispone que la UPR recibirá el 9.6% de las rentas netas del ELA.  En atención al caso CRIM v. Secretario de Hacienda, 2008 TSPR 118, en el cual la UPR compareció como amicus curiae, y luego de meses de negociaciones entre la UPR y el Gobierno, se firmó el acuerdo para reconocer que a la UPR se le debían $36 millones, no $45 millones, según consta en la cuarta cláusula del acuerdo.  La cantidad adeudada le sería reconocida en partes iguales a la UPR en los próximos tres presupuestos.

Si la Administración Fortuño y la gerencia de turno de la UPR deciden no honrar este acuerdo institucional, firmado entre el Estado y su Universidad y no meramente entre dos individuos, recaerá sobre sus hombros explicarles a los estudiantes, docentes y no docentes, porqué se quebranta la fórmula presupuestaria de la institución, piedra angular de su autonomía.”

A continuación, se aneja el acuerdo al que se hace referencia en las expresiones.

Acuerdo UPR-OGP

En una andanada sin precedentes contra nuestra principal institución educativa, el Gobernador le dedicó el inicio de su Mensaje de Presupuesto a un esfuerzo por cerrar las puertas al diálogo y afianzarse en la intransigencia en cuanto al tema de la Universidad. Continue Reading »

Toda la Semana Santa, además de mi acostumbrada participación en El Balance de la Tarde por Radio Isla 1320, estoy sustituyendo a Inés Quiles en Si no lo digo, reviento. Martes 30, la Jueza Administradora de Tribunales Hon. Sonia Ivette Vélez Colón y el ex Juez Presidente José A. Andréu García. Miércoles 31, el ex Gobernador Aníbal Acevedo Vilá con Los Estudiantes. Jueves 1, los Padres Paúles y su misión en Haití.

En el día de hoy, ofrecí una charla ante la Asociación de Estudiantes de Contabilidad de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey.  Mi participación en la actividad se debió a la invitación del Prof. Ricardo Colón, consejero de la Asociación.  Mis agradecimientos a los participantes y a los profesores.  Les anejo la presentación de PowerPoint que utilicé en la conferencia.

En días recientes, he compartido por medio de Facebook con varios de los integrantes del panel de estudiantes de “Si no lo digo reviento” por Radio Isla 1320.  Nuestras conversaciones sobre mi artículo, “El grito de Willie”, resultaron enriquecedoras, respetuosas y fundamentadas.  A continuación, reproduzco gran parte del intercambio. Continue Reading »

El grito de Willie

El mensaje de William Miranda Marín no fue un mero lamento borincano. Fue el grito colectivo de un pueblo, expresado con claridad e integridad. Un pueblo harto ante la mediocridad, superficialidad y vanidad de un liderato político que no le responde. Un pueblo que se ve incapaz y, peor aún, se cree incapaz, de resolver los problemas fundamentales que le aquejan. Es el grito de toda una generación que lejos de descansar en los laureles de pasados logros, quiere romper, forjarse camino y hacerse de sus propias conquistas.

La ruptura a la que aludió, no es, como algunos han interpretado, un llamado a fragmentar el Partido Popular Democrático. En toda institución de larga trayectoria, siempre pesarán sobre los líderes el ejemplo de aquellos próceres del pasado. Pero igual que hicieron ellos para llegar a ocupar su sitial en el panteón de los grandes, así tendrán que hacer las generaciones actuales.

No basta con citar a Muñoz, aisladamente y fuera de contexto, para justificar posiciones del presente. Muñoz rompió con el pasado y forjó su propio camino y el de un pueblo. Así también nos toca ahora romper con el pasado, como el hijo que rompe con sus padres sin menospreciar sus aportaciones, y echar a andar.

En ese camino, Willie nos dirige hacia la consecución de mayores espacios soberanos. Dicho de otra forma, espacios dentro de los cuales podamos ejercer autoridad sobre aspectos esenciales de nuestra gobernanza como nación.

Ése fue también el camino de 1952. Tanto es así, que en la Constitución del Estado Libre Asociado, avalada en las urnas y por el gobierno estadounidense, el pueblo puertorriqueño retuvo el poder soberano para enmendar, sin consentimiento del Congreso, su magna carta dentro del espacio de gobierno propio y autónomo.

Ahora nos toca responder ante los cambios de las últimas décadas. En el 1952, resultaron efectivas las soberanías que reclamó el pueblo para responder a los problemas de la época. Viabilizar otros espacios de soberanía es el camino obligado para Puerto Rico para atender nuestros problemas contemporáneos.

Aun así, arriesgo a equivocarme al decir que el Grito de Willie no fue de corte independentista. Si lo fuera, estoy seguro que el alcalde no habría tenido reparos en decirlo. Después de todo, si algo no le faltó al mensaje fue sensatez. Incluso, no sería congruente el llamado a una convergencia amplia de personas de todos los sectores, con una visión estrictamente ideológica de inclinación independentista.

El PPD puede ser ese espacio de convergencia. Aun cuando coincido con quienes señalan que el PPD no es, no ha sido, ni deberá ser un partido anexionista ni independentista, creo que dentro de él caben hombres y mujeres de todas las ideologías.

Por épocas, estas personas, con ideas a la izquierda y a la derecha, han nutrido el ideario popular. Han abogado por la no aplicación de las leyes de cabotaje, en el primer extremo, y por el voto presidencial, en el otro.

Y si bien el PPD no es un partido que se organice alrededor de una ideología sobre status, su fin siempre ha sido buscar esa coalición de voluntades, de otras formas irreconciliables, que nos permitan adelantar unas causas comunes.

Polarizarnos y atrincherarnos, sea hacia la derecha o a la izquierda, sería contrario al espíritu de inclusión del PPD.

Aceptemos todos el reto de unirnos como pueblo, dialogar como iguales y forjar un nuevo camino de prosperidad y justicia.

Publicada en El Nuevo Día del 20 de febrero de 2010: http://www.elnuevodia.com/columna/674690/

President Obama’s recent nomination of Puerto Rican attorney Mari Carmen Aponte as the U.S. Ambassador to the Republic of El Salvador is welcome news for U.S. interests in the region and for the Central American country. Mari Carmen has demonstrated throughout her career a selfless dedication to public service and a principled approach to dealing with issues of poverty, education and the access of minorities to essential public institutions; qualities and experiences that she will no doubt bring to bear in her work as U.S. representative to El Salvador. Continue Reading »

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